Este lunes a las cinco y media de la tarde, Mayarí parecía un hervidero. El ir y venir de escolares y sus padres hacía pensar que amanecía cuando en realidad era la noche quien llegaba.
La hora fue escogida para el homenaje a 31 familias del municipio, que en gesto solidario y cargado de humanismo, prestaron sus casas para que los niños continuarán sus estudios, luego de que el Huracán Ike (septiembre de 2008) dejara sin techo y paredes a decenas de escuelas.
Yo estuve en el Entronque Ocujal, rural zona del municipio de Mayarí, famosa por un legendario combate Rebelde cuando las luchas por la independencia y también conocido por la Mina de Níquel que ya hace mucho expiró.
Allí, en la escuela primaria René Ramos Latour, fundada hace más de treinta años, los niños participaron de la entrega de la medalla Pipito Tey a la familia de Vivian González García y José Alexander Cortes.
El momento fue realmente abrasador, emotivo y de canto a la vida. Como ellos, cientos de familias en todo el país recibieron ese alto reconocimiento, otorgado por el Consejo de Estado de la República de Cuba.
LA NOCHE EN QUE NACIO LA MITOLOGIA DE JOSEPHINE BAKER
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Transcurría el año 1925 y el público no acudía a los espectáculos del Teatro
de los Campos Elíseos de París. En opinión del pintor Fernard Léger había
que...






